XIII FÒRUM "Cristianisme i Món d'Avui

SOM FILLS I FILLES DE LA LLIBERTAT

 

Amigues i amics:

Trenta-cinc anys després de la cloenda del concili Vaticà II, algunes de les seues intuïcions renovadores encara ensopeguen amb entrebancs institucionals i personals. Una de les que troba més dificultat en la seua pràctica és la vivència de la llibertat

 

Conscients que sense el seu normal exercici no es pot proclamar l’experiència cristiana bàsica de  ser fills i filles de Déu, el XIII Fòrum, amb la seua tradicional metodologia de veure, jutjar i actuar, pretén ajudar-nos a copsar la situació actual tant a la societat com a l’Església, analitzant-la a la llum de l’exemple i la paraula de Jesús i a trobar camins d’actuació per poder ser i anomenar-nos de veritat fills i filles de la llibertat, amb tot el que això suposa d’alliberament personal i col·lectiu, humà i cristià.

 

Ací al costat tens amb més detall la programació del Fòrum. Anima’t a participar-hi. Reflexiona, prega i comparteix. Convida-hi els amics i amigues. Sobretot, confia en l’Esperit. N’eixiràs content/a, enfortit/da,alliberat/da i alliberador/a, perquè, com recorda Sant Pau, “on hi ha Espetir allí hi ha llibertat”. I nosaltres ens sentirem ben pagats perquè l’esforç que ens ha suposat preparar en any més el benvolgut i apreciat Fòrum no haurà estat inutil.

 

 

LA COORDINADORA

 

 

PROGRAMA

Dissabte 3 de març

 

09’15h: Recepció i acollida.

10’00h: Pregària i Presentació.

10’30h: 1ª Ponència i debat: “Dificultats actuals per a l’exercici de la llibertat”. Dolors Oller: Professora de Filosofia Social. ESADE. Barcelona.

12’00h: Descans.

2’30h: 2ª Ponència i debat: “Sols des de la llibertat es pot ser fill i filla de Déu”. Toni Català: Professor de Cristologia.ESTELA. València.

14’00h: Dinar.

16’00h: Grups de treball i Sessions informatives:

 

a) Grups de treball.

1.      La formulació de la fe. Vicent Botella

2.      El diàleg interreligiós i ecumènic. Lucia Ramon.

3.      Els consells pastorals parroquials. Maruja Cruañes i Juan Gil.

4.      Els mitjans de comunicació. Tere Ruiz

5.      La vida política i social. Albert Taverner.

6.      El món del comerç i el consum. Joan Gandia.

7.      L’educació de xiquets i xiquetes. Rosa Serrano

8.      La pràctica personal de la democràcia en la vida quotidiana (majories i minories). Francesc Fayos.

b) Sessions informatives

9.      Creients i feministes. Moviment Dones Creients de València

10.  Coordinadora de Comunitats Cristianes Valencianes. Paco Aracil

11.  Grup d’homosexuals cristians del col·lectiu Lambda. Rafael Rivera

12.  Comerç just i solidari. Una proposta per a cada dia. Guillem Càrcel

 

 

18’00h: Descans

18’30h: Taula Rodona: “Com conjuga l’exercici de la llibertat i l’obediència:

-           Un teòleg en l’Església, Josep Vidal Talens

-           Un polític en el partit. Ximo Azagra

-           Un pare i una mare de família. Patrici i Júlia

-           Un seglar en la parròquia. Josep Garibo

Moderadora: Amparo Moreno

 

19’45h: Pregària del vespre.

 

Diumenge 4 de març

 

10’00h: Pregària del matí.

10’20h: 3ª Ponència i debat: “Camins per a ser lliures i per a conquerir la llibertat en l’Església i en el món”. Julio Lois: Professor de Teologia. Institut Superior Pastoral. Madrid

11’50h: Descans.

12’20h: Assemblea general.

13’30h: Festa:.

14’15h: Dinar.

16’30h: Eucarística i Missatge final

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SOMOS HIJOS E HIJAS DE DIOS LLAMADOS A LA LIBERTAD

Toni Catalá

 

a) La libertad cristiana, la libertad de las hijas y de los hijos de Dios, es un asunto teológico: El Dios-Amo expolia, mata y destruye, el ¡Abbá! y Creador es fuente de vida

 

“El ladrón va al rebaño únicamente para robar, matar y destruir. Yo he venido a dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud... El asalariado se porta así, porque trabaja únicamente por la paga y no tiene interés por las ovejas” Jn 10, 10-13

 

 

Jesús percibe que la Fuente y Origen de su actuar (¡ABBA!) es reconciliación y posibilidad de vida para los afligidos de la casa de Israel. Jesús muestra sus entrañas de misericordia para con todos los que viven en la aflicción y en la sin salida des-viviéndose por ellos. “El pastor bueno se desprende de su vida por las ovejas (Jn 10,11)”, este desprendimiento es servicio. Servicio que nace de las entrañas compasivas que se conmueven desde la experiencia del Padre y del acercamiento al sufrimiento de sus criaturas.  Los que tienen a Dios como Amo son asalariados y “el asalariado, como no es pastor ni las ovejas son suyas, cuando venir al lobo, deja las ovejas...; porque a un asalariado no le importan las ovejas (Jn 1O,12)”. La dureza de corazón no puede ser mejor expresada: “no importan las ovejas”.

 

           Jesús ante el Dios de Israel no se vive como un asalariado sino como un hijo en libertad, a Jesús sí que le importan los hijos de Israel más amenazados en su dignidad de criaturas. La colisión con ladrones y bandidos es evidente e inevitable, estos no soportan el servicio de Jesús porque les pone en cuestión su propia posesión de la divinidad. La confrontación es patente: El ladrón entra sólo para robar, matar y perder, el Buen Pastor pretende “que vivan y estén llenos de vida”.

 

           El servicio de Jesús consiste por lo tanto con cargar libremente con el sufrimiento de la ovejas perdidas para aliviarlo y por eso, con este modo de actuar, presta al mismo tiempo el servicio de desenmascarar toda la trama de posesiones interesadas de la divinidad que desprecian y tienden redes de muerte a todos los considerados perdidos e indignos.

 

           Propio del “Amo” y de los “amos” es tener servidores por eso Jesús “no ha venido a ser servido” porque él ni tiene a un Dios “Amo” ni se siente “amo” de nadie. En Jesús se ha invertido el “orden” de este mundo: Jesús no provoca violencia porque no pide sacrificios para un Dios Amo sino que provoca espacios de respiro y libertad para los hijos e hijas de la aflicción cansados y agobiados por tanta carga pesada. La terrible carga pesada de soportar al mismo tiempo el estigma del desprecio (“al asalariado no le importan las ovejas”) y un desprecio legitimado por la perversión blasfema de los que mantienen una percepción de dios que no es Vida sino muerte.

 

 

b) En “El lavatorio” Jesús revienta la dialéctica del amo y del siervo. Pedro no quiere dejarse lavar los pies porque  se desmorona su status de dominio y de relevancia: “No os llamo siervos sois mis amigos”

 

“Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» Jn 13, 8

 

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer...” Jn 15, 14-1

 

 

En el lavatorio Jesús revienta la dialéctica Amo-siervo

 

           Jesús no vivió su servicio de cualquier modo. El aliviar sufrimiento del pueblo (Mt 4,23) y generar desde el Padre espacios de respiro y libertad (Mt 11,25 s.) no lo podía hacer desde la dinámica empecatada de este mundo. No lo podía hacer con “segundas intenciones”. El conflicto entre percepciones distintas de la divinidad es patente y para nosotros creyentes es relativamente fácil percibirlo teológicamente. Más difícil es captar que el aliviar sufrimiento de los afligidos (servicio) aunque se haga desde la confesión verbal que Dios no es una instancia opresora, amenazante y castradora puede degenerar dinámicas muy sutiles de opresión.

 

           El conflicto se da en la realidad y por lo tanto en las dimensiones políticas, sociales y religiosas, pero no conviene olvidar que la colisión también pasa por el interior de cada seguidor de Jesús. Se puede tener una correcta y “ortodoxa” confesión de fe y un planteamiento teológico liberador en su formulación, pero podemos generar modos de estar en la vida de seguimiento muy poco discernidos y por lo tanto con consecuencias muy poco o nada evangélicas.

 

            Jesús sirve desde la radical y total gratuidad así como desde una libertad liberada. Jesús no sirve a los pequeños y excluidos para tener seguidores. Jesús cura por la dignidad herida de las criaturas del Padre y al curar mantiene su dignidad al despedirlos con una palabra de paz. Jesús no se “justifica” ante Dios porque alivia y sirve a los mas amenazados. El proceso es el contrario se desprende gratuitamente de su vida porque no tiene “segundas intenciones”: sólo le interesa y le importa el otro porque su única justificación se encuentra en la Bondad de Dios.

 

            No utiliza interesadamente al otro para estar a bien con su Dios. Esto es mortal para los excluidos y para el que dice servir. Mortal para los excluidos y afligidos porque es fácil manipular su posible agradecimiento interesadamente y entonces no experimentar liberación sino dependencia servil y esclavizante. Mortal para el que dice servir porque desde motivaciones, siempre inconfesadas, seguirá necesitando al afligido que no tiene protector (como canta el salmo) para sentirse útil y justificado ante Dios, y esto puede ser espantosamente blasfemo, es matar de hecho la dignidad inherente a la criatura del Padre.

            

           Se puede dar la contradicción de tener una gran lucidez para ver la manipulación de los asalariados de un dios-amo (paja en ojo ajeno) y una ceguera atroz para no ver que nos estamos justificando a costa del dolor de otros (viga en el propio ojo). Entonces nos estamos siguiendo al “santo siervo Jesús”, sino que estamos siguiendo los propios intereses al presentar nuestra calidad ética ante la divinidad. La Buena Noticia es descubrir la posibilidad de pasar del régimen de Ley al régimen de Gracia.

 

           Jesús pasa por la prueba. Es tentado por el principio de todo homicidio y padre de la mentira. Lo diabólico de nuestro mundo le presenta otro modo de estar en la vida: Al servicio, que supone “despojarse del manto” (Jn 13) y no retener para sí “ser semejante a Dios” (Flp 2) sino “ceñirse la toalla” y “ser uno de tantos” desde abajo, se le opone la posibilidad de ejercer el “servicio” desde el dominio y la imposición. En el fondo volvemos al dilema: Padre de Misericordia que sustenta desde sus entrañas de Misericordia nuestra vida en libertad o “dios amo dominador” que nos pide que nos “sacrifiquemos” por los demás. Cuando este sacrificarse por los demás no está bañado por la Misericordia y la Libertad aparece el sacrificio amargo, resentido y “exigente”.

 

           Esto supone no servir, no ser el siervo des-vivido para que otros “vivan y estén llenos de vida” sino el sometimiento de los otros a un dios que se impone dominando.

 

           Pedro no entiende, (la “figura espontánea de conciencia” es la de Amo-siervo), ni quiere entender el que su Señor este a los pies sirviendo. Pedro necesita a su Señor arriba como amo para que introyectando esta figura de divinidad-dominio ser él, a su vez, el amo de otros. La respuesta de Jesús es contundente: “no tienes que ver conmigo”. Pedro percibe que si deja lavar los pies por su Señor ya no le queda otra cosa que hacer en la vida más que lo mismo. “Vosotros me llamáis Maestro y Señor y con razón, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros...(Jn 13, 13-17)”. Pedro defendiendo a su Señor arriba como figura de dominio defiende su legitimación para dominar a otros. Jesús revienta esta dialéctica. La divinidad no está arriba como dominio sino abajo como servicio.

            

           También se entiende que Pedro no quiere que el Ungido de Dios vaya a Jerusalén (“la que mata a los profetas”) como expresión última de su asumir el padecimiento de aquellos que no rindieron culto a un Dios Amo y que han sido victimas y lo siguen siendo de los amos. Esta actitud de Pedro es satánica y por eso Jesús le pide que se aparte de su camino.

 

           El santo siervo Jesús precisamente porque ha configurado su vida desde el servicio y no desde el ser servido (“No os llamo esclavos sois mis amigos”Jn 15) entregará su vida solidariamente para romper la estructura opresora de dominio. Esta entrega  provoca sufrimiento solidario en Jesús, pero es el gran servicio que presta “por nosotros”. Nos da la posibilidad de vivir sin miedos a una divinidad tiránica y sin miedo a sus intermediarios. Aquí está emergiendo la Libertad del Evangelio

 

           Nos libera para siempre de “el espíritu de esclavos que continuamente nos hace recaer en el temor” (Rom 8, 15). Desde el temor nuestra vida no crece ni fructifica. No podemos olvidar que el que devuelve el mismo talento que recibió es porque tenía miedo al Señor (“te tenía miedo” Lc19,21). Desde el miedo nos podemos pasar toda una vida como esclavos. Desde el miedo es imposible la Libertad.

 

           Jesús nos da la posibilidad real de liberar todos los mecanismos más perversos y empecatados, y así nos impide para siempre utilizar la divinidad para crear cualquier tipo de sufrimiento inútil y victimizante que es radicalmente esclavizante.

 

 

 

 

c) Un Dios Amo provoca atrofias y parálisis. Jesús libera, endereza, levanta: El Dios de la Vida quiere a sus criaturas de pie.

 

“Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» Él la extendió y quedó restablecida su mano” Mc 3, 5

 

“Y cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: `¿Qué significa esto?', le dirás: `Con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto, de la esclavitud.'” Ex 12, 14

 

Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le  impuso las manos. Y al instante se enderezó y glorificaba a Dios” Lc 13, 12-13

 

“La comeréis así: con la cintura ceñida, los pies calzados y el bastón en la mano; y la comeréis de prisa. Es la Pascua” Ex 12, 13

 

 

La prácticas del Reino (milagros) son prácticas de liberación, de sanción, de alivio de generar ámbitos de dignificación. El Dios de la Vida no quiere a sus criaturas dobladas, atrofiadas y sometidas. Al Dios de la Vida se le da gloria de pie, de pie se celebra la Pascua, el camino hacia la libertad y de pie se da Gloria a Dios, No se acredita la Santidad de Dios cuando oprimimos y pisamos la “obra de sus manos”, por eso Jesús con su: “¡ Levántate! “ dignifica y libera.

 

 Prácticas del Reino

 

           Nuestro misión, nuestra tarea como seguidoras y seguidores de Jesús es asunto de prácticas de liberación, de curación, de reconstrucción.

 

           Jesús de Nazaret no solo predica el Reino sino que lo anticipa en sus prácticas. Los "milagros" no son "milagros", son prácticas que alivian el sufrimiento de los pequeños y excluidos: "Jesús recorría Galilea entera, enseñando en aquellas sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo" (Mt 4,23). Nuestras prácticas serán prácticas del Reino en la medida en que, afectados por el dolor de la gente, sanen, alivien y creen contextos de vida y libertad.Pero Jesús no pone las cosas en su sitio sólo con su palabra sino con sus prácticas, con su modo de estar en la realidad, con su cercanía, con sus gestos, con sus idas y venidas por los caminos y aldeas... Los milagros no son "milagros" son prácticas que se convierten en signo del Reino, es decir, signos de la cercanía de la Misericordia del Padre ("Jesús anunciaba la Buena Noticia de Reino y curaba todo achaque y enfermedad del pueblo" Mt 4,23).

 

           Los "milagros" sobre personas suponen que se alivia sufrimiento y se afirma la dignidad herida de los excluidos de la casa de Israel. Los "milagros" en su contexto son expresión de una Buena Noticia sobre leprosos, ciegos, viudas indefensas, endemoniados infrahumanos, gentes bloqueadas por la mudez y la ceguera, gentes tramadas y paralíticas, mujeres que se sienten indignas por manchadas... gente oprimida por el peso de la Ley y el Templo faltos de libertad, más bien victimizados y excluidos. En el contexto de la Galilea del Siglo I estas gentes son la expresión de la exclusión y de la indignidad, y entre ellas se encuentra Jesús sintiendo lástima, llorando por la muerte de un ser querido, dolido, tocando lo impuro, aliviando, creando espacios de vida... y todo porque el Padre se acuerda de sus criaturas.

 

           Este estar ahí de Jesús es polémico, conflictivo... porque los "endiosados" no lo soportan. Pero Jesús sabe que es lo único que vale la pena. Cuando a Jesús le avisan que Herodes le quiere matar la respuesta de Jesús es contundente: "Id y decirle a ese Don nadie que hoy y mañana seguiré expulsando demonios y curando enfermos (aliviando sufrimiento) y al tercer día acabo" (Lc 13,31). Está muy claro lo que vale la pena para Jesús.

 

           Jesús de Nazaret que es el "proyecto de Dios" sobre nuestras vidas desde su percepción de Dios como Padre va "poniendo las cosas en su sitio" y hemos visto que no todo vale. Construir la fraternidad y la libertad es un proceso apasionante pero laborioso que a Jesús le va a costar la vida. Porque construir la fraternidad y la libertad no es sólo estar persuadidos de que todos somos hijos e hijas del Padre ("no todo el que dice Señor, Señor...") sino que esa persuasión se traduzca en contextos en los que se haga verdad.

 

           Jesús se encontró con mucha dureza de corazón. Jesús se encontró con mucha gente que no soportaba que los últimos tuvieran paga y los pequeños fiesta, y así no es posible la fraternidad. Y lo más duro para Jesús era el constatar que los duros de corazón eran precisamente los "buenos", los que se sentían muy seguros delante de Dios y que incluso tenían muy claro que Dios les tenía que recompensar por la dureza con la que defendían la ley de Dios, los derechos de Dios. Está claro que lo que Jesús les echa en cara es que están defendiendo su propia seguridad y su propia justicia.

            

           Prácticas que nos piden mucha sensibilidad para no ideologizar ni utilizar el sufrimiento ajeno en propio provecho. Prácticamente todos los "milagros" de curación que acontecen cuando Jesús se encuentra por los caminos con los excluidos de la casa de Israel terminan con un "vete en paz", "vete a casa", “levántate”, “ponte en pie”. Jesús nunca cura para que le sigan sino por la dignidad herida de los Hijos e Hijas de Dios.

 

           El Dios padre y Creador quiere a sus criaturas de pie, estar de pie es la postura de la mujer y el hombre libre, El Dios de Jesús no es el emperador ante el que hay que doblarse, por eso es revelador que el Concilio de Nicea (325) pida a la comunidad cristiana que no se arrodille ni los domingos ni en Pentecostes, puesto que a Dios se le ora de pie (Enchiridion Fontium Historiae Ecclesiaticae Antiquae. Quod in usum scholarum collegit. Conradus Kirch sj Friburgi Brisgoviae 1923). La simbólica corporal es importante, tiene que ver con las percepciones de Dios, Jesús, como hemos visto se dobla pero para pasar a la comunidad de la verticalidad a la horizontalidad.

            

 

 

d) La libertad del Evangelio es Don y por lo tanto tarea. Discernimiento como don y tarea

 

“Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” 2 Cor 3, 17

 

“En efecto, todos los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y vosotros no habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, si compartimos sus sufrimientos, para ser también con él glorificados” Rom 8, 14-17

 

 

Discernir para percibir el paso del Espíritu por nuestra vida, no una vida en abstracto sino siempre contextualizada en una cultura y en una iglesia y comunidades locales y concretas, supone aprender su lenguaje. La experiencia más personal del Espíritu del Señor Jesús es siempre una experiencia “mística” y por lo tanto últimamente inefable. Inefable es lo que difícilmente se puede expresar con palabras, lo que difícilmente se puede decir. Cuando esta experiencia se intenta “decir” no hay modo de decirla sino es en palabra y esta palabra ya no me pertenece. Se dice en lenguaje que es lo más nuestro y lo más exterior a nosotros en cuanto somos lenguaje y vivimos en él.

 

Si lo que se dice es Espíritu del Señor Jesús, antes que nosotros digamos algo se han dicho muchas palabras sobre Jesús. Mi decir sobre Jesús viene también mediado por lo anterior a mí. La experiencia inefable es mía, pero ponerla en palabra cristiana supone que la “expongo” en un ámbito configurado por una tradición. Tradición que supone todo lo que hombres y mujeres a lo largo de dos mil años han dicho, sentido, confesado, sufrido, gozado y celebrado a vueltas con Jesús de Nazaret. Entonces para que mi palabra sobre el Espíritu pueda ser reconocida como tal tiene que sonar en al ámbito de los que se sienten afectados por el vivir, morir y Vivir para siempre de Él.

 

Discernir supone por tanto una doble referencia: Por una parte poner en “crisis”, someter a “prueba” nuestro decir y sentir sobre Jesús para no caer en una ensoñación y en una alucinación meramente subjetiva y por lo tanto irreconocible por la comunidad cristiana y por otra “pleitear” (someter a juicio) nuestro modo de estar en la vida porque el lenguaje es muchas veces tramposo y enmascarador de la realidad.

 

Para orientarnos en la libertad que nos da el Espíritu de Jesús es necesario recorrer un camino largo para no precipitarnos en el hablar fácilmente del Espíritu de Jesús. Si es el de Jesús tenemos que ser pacientes y reconstruir el camino que lleva a Jesús a “entregarnos su Espíritu”.

 

Jesús de Nazaret es confesado por las Iglesias cristianas como el Ungido de Dios, el Cristo de Dios. Esta confesión de fe supone para los creyentes cristianos que el vivir, morir y Vivir para siempre de Jesús son la referencia normativa del acceso a la Divinidad. Para los creyentes cristianos lo de Dios tiene que ver con Jesús y Jesús tiene que ver con lo de Dios. El que se dice cristiano, aunque no precise su decir correctamente, está refiriéndose a Jesús de Nazaret el Ungido de Dios.

 

Jesús puso en crisis lo “normal y natural” en Israel

 

Jesús percibe al Dios de Israel en su cercanía, no necesita pasar por las instituciones que cosifican a Dios como legitimador de un orden (ley) y regulador de los mecanismos de expiación de la culpa que provoca la infracción de dicho orden perdonando o anatematizando (templo). Jesús percibe al Dios de los padres de Israel como Padre y Creador. Esta cercanía inmediata no supone en Jesús una ausencia de radical alteridad con el Dios de su pueblo, para Jesús es el Padre “del cielo”.

 

La relación de Jesús con Dios  en el contexto del judaísmo del siglo I es la negación de las mediaciones institucionales de la ley y del templo. Esta relación no supone la manipulación de la Divinidad ni pérdida de identidad propia. Jesús no queda fusionado y absorbido por la Divinidad, sino que encuentra su consistencia y la de la criaturas en Ella. La inmediatez se entiende en cuanto cambia radicalmente las mediaciones de acceso a Dios, ya no son  instancias exteriores a las criaturas.

 

Al convertir las criaturas en mediación y ser criaturas “de Dios” la mediación termina en ellas. No hay equivalencia e intercambiabilidad entre mediación ley - templo y la mediación criatura. La criatura ya no es una alternativa de mediación a la ley y al templo. No se cambia la criatura por la ley y el templo, sería  cosificar a la criatura para convertirla en un “pretexto” para esta a bien con Dios, sino que la criatura se convierte en fin: “a mí me lo hicisteis”. El intercambio seria aterrador: las criaturas de Dios convertidas en moneda de cambio para la salvación de aquellos que siempre necesitan acumular méritos ante un dios que no es gratuidad sino el gran mercader, el gran contable legitimador de tanto destrozo histórico pasado y presente.

 

La mediación siempre es interesada y se cobra intereses y se lleva comisiones. La “riqueza” espiritual siempre ha entendido de contabilidad. Gracias a ti Juan de la Cruz que nos enseñaste en la  “noche oscura” a sospechar de la riqueza espiritual.

 

Este percibir a las criaturas como lugar, que no medio, inmediato para percibir a Dios, supone en Jesús que nunca las utiliza en su propio provecho. Nunca cura y alivia sufrimiento  para tener seguidores, no fomenta clientelismo, su itinerancia es pura desinstalación, no quiere reinos según el orden de este mundo que oprimen y pisan. Al pasar en la percepción de las criaturas de medio a lugar, el acceso pasa por espacio y tiempo, pasa por modos de estar en la vida.

 

Este situarse de Jesús de cara al Dios de Israel percibido como “Abba” termina en la cruz. La ejecución de Jesús en la Cruz es consecuencia histórica de su modo de vivir. Al anular las mediaciones opresoras para la inmensa mayoría de los hijos y las hijas de Israel, en las que no cabe otra alternativa más que el sometimiento, ha “expuesto” su vida a la muerte (lo radicalmente opuesto al discernimiento es el sometimiento). “Siendo hombre se ha hecho dios” y debe morir.

 

Jesús ha sub-vertido el orden, lo normal y natural querido por dios ha sido des-velado como opresor y estigmatizador para la inmensa mayoría de las criaturas de Israel. Al no utilizar a las criaturas como causa de su propia justificación, al Buen Pastor las ovejas le importan y como le importan no las utiliza para ganar un salario ante un dios amo, Jesús no puede exponer delante de dios nada que no sea él mismo en su puro y total despojo. La Cruz es la radicalización de una percepción de Dios que no exige méritos ni necesita mediadores interesados. El abandono de los suyos es consecuencia de un seguimiento que no ha dado beneficios: ni primeros puestos en el reino, ni tan siquiera la posibilidad de administrar las nuevas mediaciones alternativas que podían esperar de Jesús como un hacedor de milagros.

 

En la Cruz Jesús nos entrega su Espíritu

 

La cruz será el lugar de toda negación de mediaciones. El velo del templo se rasgó de arriba a abajo. La cruz y los crucificados serán el lugar de acceso a la Divinidad precisamente por ser lo que no interesa. En un mundo que tanto entiende de intereses solo en lugares desinteresados y por desinteresados se podrá encontrar el Espíritu del Viviente. Viviente que es el Crucificado. Jesús es el que Vive con Dios para siempre. Jesús no quedo para siempre en el lugar de la muerte sino que el Padre lo resucitó de entre los muertos constituyéndolo Ungido y Señor.

 

El vivir hasta desvivirse de Jesús ha resultado ser la expresión de la humanidad querida por Dios, la manifestación de la humanidad de Dios: Jesús es el Hijo de Dios. En la cruz se expira el Espíritu que hace posible dar culto a Dios en Espíritu y verdad.

 

Si el creyente percibe la cruz cuando confiesa que cree en el  “Espíritu que procede del Padre y del  Hijo”, empieza a percibir que la Cruz es salvación. La cruz nos libera de la blasfemia y de la idolatría. Nos libera de la utilización interesada de la divinidad y nos libera de la mentira sobre nosotros mismos y la realidad.

 

El Espíritu expirado en la cruz nos libera de la mentira sobre nosotros mismos, nos libera del fatalismo de lo “normal y natural”, nos abre los ojos para ver toda la realidad con ojos nuevos. No es verdad que el “hombre y la mujer espiritual” es el que consigue un “yo” entero, sin fisuras, impasible, con perfecto dominio de sí. El Espíritu nos cambia la mirada hacia los crucificados y despojados, nos hace mirar a las criaturas heridas en su dignidad y machacadas en sus cuerpos.

 

Cuando la mirada ha cambiado, al  “yo” espiritual se le conmueven las entrañas, se enternece, se altera y descubre que la paz y la alegría del Espíritu aparecen cuando la vulnerabilidad te devuelve solidariamente a las criaturas. Es una vuelta a la criatura desde la honda percepción que ya no son objetos de  consumo espiritual, no son un pretexto para mi correcta actuación sino que nos encontramos con que el Espíritu nos abraza en comunión solidaria.

 

Nos libera de lo “normal y natural”. La cultura es una red de signos, discernir es empezar a procesarlos desde otro código. El Espíritu pone en crisis el “orden presente”, el Espíritu lleva a juicio, pleitea con la realidad mostrenca y petrificada, con lo dado por hecho, lo que “es así” y “no puede ser de otra manera”. Se empieza a taladrar la realidad y empiezan a verse otras cosas. Discernir será cambiar el código normal y natural de lectura. Nos cuesta a prender a los seguidores y seguidoras que el seguimiento de Jesús es un modo de estar y ver la vida. El Espíritu es el colirio que el ángel le dice a la Iglesia de Laodicea que le falta. Al mirar ya no vemos lo mismo.

 

El Espíritu de Jesús nos da la posibilidad de cambiar la mirada, de situarnos en la realidad de un modo distinto, desde la libertad liberada. Como es Espíritu de Vida nos da la posibilidad de vivir libres y sin temor. Un temor que se funda últimamente en el miedo a la muerte en todas sus formas (“aquellos que por miedo a la muerte vivían toda la vida como esclavos”). La muerte como amenaza última, como algo aterrador que me puede diluir y por tanto algo a evitar, y para evitarla qué mejor que  la esclavitud alienante a los ídolos que me ofrecen seguridad. Seguridad aparente pues nos evita el aceptar que el origen de toda violencia es el mantener a ultranza lo que no se puede mantener: la afirmación del yo caiga quien caiga.

 

El panteón de ídolos tiene su atractivo por la ilusión de prometer “inmortalidad”. La cruz no promete in - mortalidad. La cruz no engaña. La cruz del Viviente invita a vivir la vida en manos de la Misericordia. Cuando nuestra vida está anclada en la Vida surge la libertad de los Hijos de Dios. La vida deja de ser una lucha deshumanizadora para asegurarnos la inmortalidad. “No temáis pequeño rebaño que es decisión de vuestro  Padre reinar de hecho sobre vosotros” (no temas María, no temáis pastores, no temas Pedro...)

 

El discernimiento es por lo tanto don y tarea. Es don porque se nos da con el Cristo entregado. Es tarea porque es posible de nuestra parte mantener una actitud vigilante, despierta. Cuando entramos en el ámbito de Cristo y se nos da su Espíritu nos ambientamos en una tradición que entiende de discernimiento. El discernimiento es un don a la comunidad cristiana, en ella ha habido hombres y mujeres que han tenido el don, han tenido gracia, para ser más sensibles al paso del Espíritu de Vida, estos hombres y mujeres, los testigos, profetas, justos, santos y santas, son los que hacen posible vivir y seguir abriéndonos a la Libertad del Evangelio.

 

Toni Català:

 Professor de Cristologia.ESTELA. València.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

COMBLIN, J., Vocación a la libertad, San Pablo, Madrid 1999

DUQUOC, Chr., Mesianismo de Jesús y discreción de Dios. Los límites de la      Cristología, Cristiandad, Madrid 1985

GONZÁLEZ FAUS, J.I., La libertad de la palabra en la Iglesia y en la Teología. Antología comentada,  Sal Terrae, Santander 1985

KÄSEMANN, E., La llamada a la libertad, Sígueme, Salamanca 1985

SOBRINO, J., Jesucristo liberador, Trotta, Madrid 1911

 

 

 

 

 

 

 

Dissabte, 3-III-’01

 

PREGÀRIA DEL VESPRE: CELEBRACIÓ PENITENCIAL

 

PRIMERA PART:

 

EL PLA DE VIDA DE DÉU

 

1.- Monició introductòria

 

2.- Càntic

Senyor Jesús, oh foc que abrasa,

que les tenebres en mi no tinguen veu.

Senyor Jesús, dissipa les ombres

i que en mi només parle l’amor.

 

3.- Oració comunitària

Oh Déu: Vós féreu totes les coses per al bé de tots els vostres fills i filles. La vostra creació és la manifestació de la vostra bondat i generositat vers nosaltres. Vós heu volgut que l’ésser humà gaudint-la es desenvolupara plenament. Que el do de la llibertat que ens heu donat servisca per a curar la vostra obra amb responsabilitat i col.laborar en el vostre projecte d’alliberament de tots els homes i dones. Per Crist, el vostre Fill lliure i alliberador, que viu sempre i camina amb nosaltres.

 

4.- Poema de la Creació

L1-Déu va fer un pas a l’espai, donà una mirada al voltant seu i, tant com el seu ull podia veure, contemplà la foscor, que cobria totes les coses. Llavors Déu somrigué, i la llum sorgí; la foscor reculà a un costat, i la llum brillà a l’altre. I Déu digué: “Això és bo!”.

 

Càntic:

Canteu el Senyor un càntic nou.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Canteu les seues lloances. R/

El Senyor és gran i bondadós.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

L2-Llavors Déu estengué els braços, prengué la llum amb les seues mans; la va fer rodar fins que va tenir fet el sol; llançà els seus rajos en els cels i en féu una bola brillant. La llançà contra la foscor brodant la nit amb la lluna i els estels. Llavors, entre la foscor i la llum hi posà el món. I Déu va dir: “Això és bo!”.

 

 

 

 

 

Càntic:

Criatures totes del Senyor.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Sol, lluna, estrelles del cel. R/

Dies, nit, llum i tenebres.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

L1-Llavors Déu mateix va baixar, i la terra era als seus peus. I Déu s’avançà i, tot caminant, les seues petjades marcaren les valls i feren sorgir les muntanyes. Llavors l’herba cresqué i les petites flors vermelles esclataren. El pi apuntà els seus dits cap al cel, el roure estengué els seus braços, els llacs ompliren les fondalades i els rius es llançaren cap al mar; i Déu somrigué una altra vegada. Llavors Déu aixecà el braç i mogué la mà sota el mar i per sobre de la terra. I va dir: “produïu! produïu!” I abans mateix que Déu hagués baixat la mà, peixos i aus i bestiar i ocells nadaren pels rius i els mars, corregueren per boscos i prats, I creuaren l’aire amb llurs ales. I Déu digué: Això és bo!

 

Càntic:

Foc i ardor, fred i calor.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Núvols, muntanyes i tossals. R/

Mars i rius, font de les aigües.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

L2-Llavors Déu es passejà i mirà al seu voltant tot el que Ell havia fet. Contemplà el seu món amb totes les seues coses vivents, i Déu digué: “Vull fer un ser semblant a mi, que tinga cura de tota la Creació. Vaig a fer un ésser humà”. Del fons de la ribera Déu prengué l’argila i s’agenollà. El gran Déu totpoderós, que va donar llum al sol i l’encastà en el cel; que llançà les estrelles fins al racó més llunyà de la nit; que acaronà la terra entre les seues mans; aquest gran Déu (com una mare s’aboca al seu fill), s’agenollà entre la pols pastant una massa d’argila fins que la va modelar a la seua pròpia imatge. Llavors alenà damunt d’ella el seu alé de vida I L’ÉSSER HUMÀ ESDEVINGUÉ UNA ÀNIMA VIVENT, UNA PERSONA.

 

 

Càntic:

El Senyor és el nostre Déu.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Ell ens ha creat i som d’Ell. R/

Ens ha salvat de la mort.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

L1-Amb dos rostres i dos cors, Ell els volgué perquè pogueren estimar-se. Home i dona els creà. “Sigueu fecunds i ompliu la terra tan nombrosos com les estrelles del firmament”… I aquesta vegada el rostre de Déu brillà més bonic que el sol. I Déu reposà. Era tan feliç... I de veure’l així, tota la seua Creació es posà a cantar i a dansar al voltant d’Ell.

 

Càntic:

Enaltiu el Senyor com és de bo.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Perdura eternament el seu amor. R/

És fidel pels segles dels segles.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

Honor i glòria al Pare.

R/ BENEÏU EL SENYOR.

Amb el Fill i Sant Esperit. R/

Amén. Amén.

R/ BENEÏU EL SENYOR. (bis)

 

5.- Oració salmòdica de lloança

1-Lloem homes i dones el Senyor. Ell ens ha creat a la seua imatge i semblança, i mai no es podrà esborrar de nosaltres la imatge del nostre Creador. Lloem el Senyor.

 

2-Cantem tots plegats el seu amor per nosaltres. És immens i no s’esgota mai. La seua fidelitat dura per sempre, encara que nosaltres no li siguem fidels.

 

1-Ell ha confiat el món a les nostres mans i, enmig de les nostres limitacions i misèries, sempre ix al nostre encontre cridant-nos a seguir endavant i confiar en el seu amor i la seua misericòrdia.

 

2-En totes les nostres preocupacions i treballs, ens precedix la seua cura i la seua preocupació. Perquè més enllà del cansament i de la mort, ens espera la seua abraçada vivificant.

 

1-Alabem tots el Senyor, Creador del cel i la terra. I que la nostra lloança sembre en tots els racons de la terra la glòria del nostre Déu.

 

 

Càntic:

Anunciem joiosos la vida,

i la bondat de l’home

i la bondat de Déu.